Arquivo do blogue

domingo, 20 de fevereiro de 2011

Devocion a la Divina Infantita o Virgen Niña





DIVINA INFANTITA
(VIRGEN NIÑA)

 En México capital, en el convento de San José de Gracia, había una comunidad de monjas Concepcionistas, y entre ellas una "lega" llamada Sor Magdalena de San José, ella había sido una joven distinguida, ilustre y rica que por humildad donó su dote a otra joven para que pudiera ser de "coro".

El día de los Santos Reyes del año 1840 estando la madre Magdalena en oración ante el pesebre del Niño Jesús, y mientras adoraba el sagrado misterio tuvo la siguiente inspiración:

¿Por qué a la Santísima Virgen no se la venera también en su nacimiento, y por qué no se le celebra con cantos de alegría como se hace con el Niño Jesús?

Y mientras estaba pensando esto se le apareció la Santísima Virgen Recién Nacida sobre las nubes, acostadita y vestida como una reina y oyó que le decía :

"CONCEDERÉ TODAS LAS GRACIAS QUE ME PIDAN LAS PERSONAS QUE ME HONREN EN MI INFANCIA, PUES ES UNA DEVOCIÓN MUY OLVIDADA".

Profundamente impresionada la madre Magdalena sintió un gran deseo de dar a conocer a la Virgen Recién Nacida; se lo comunicó todo a la abadesa la madre Guadalupe de San Lorenzo. Después le pidió permiso para hacer una imagen como la que ella había visto y le expresó su vehemente deseo de que todos supieran lo que la Virgen le había dicho.

Pero la abadesa, con la intención de probar si todo aquello era realidad, no le hizo mucho caso, pensando que si era verdad y del agrado de Dios ella volvería a insistir en el caso.

Pues así fue, un día la madre Magdalena estaba limpiando la sacristía y se encontró la cabecita de un ángel que antes había sido colateral de la Custodia, y que se había roto. Muy contenta le llevó la cabecita a la abadesa para que le diera permiso para hacer la imagen de la Divina Niña aprovechando la cabecita del ángel. Después de mucho rogar la Madre le dio el permiso e inmediatamente llamaron al escultor. La madre Magdalena le explicó como era la imagen que ella había visto para que la hiciera igual. Y por un precio muy bajo el escultor se la hizo. La imagen quedó preciosa del tamaño de una niña recién nacida.

La llevaron a bendecir, y enseguida la Madre Magdalena llena de fervor y de alegría comenzó a promover el culto de la Divina Infantita, dando a conocer todo cuanto había acontecido cuando ella se encontraba haciendo oración.

Esta devoción de la Virgen en el misterio de su Natividad fue acogida por el pueblo, entre las personas que la iban conociendo renacía un cariño y ternura especial para la Madre pequeñita de Jesús. Se extendió el culto y también las gracias y favores extraordinarios que las personas iban alcanzando de Dios por la intercesión de María Niña.

Sin embargo enseguida llegaron las pruebas, pues las autoridades eclesiásticas prohibieron este culto hasta comprobar su autenticidad.

A pesar de todo la madre Magdalena no se dejó vencer en su profundo amor para con la Divina Niña, y con la ayuda económica de su familia fue a Roma para entrevistarse con su Santidad el Papa Gregorio XVI. Durante la audiencia le expuso a su Santidad todo lo acontecido sobre la aparición y lo que la Virgen le había dicho, y los favores que las personas habían recibido por la intercesión de la Virgen en este misterio de su Natividad.

Aquí de nuevo nuestro Señor probó que era de su agrado esa devoción, ya que la aprobó y hasta la colmó de indulgencias.

Enseguida que volvió la madre Magdalena con este presente de su Santidad, comenzaron a imprimir triduos, novenas, y oraciones en honor de la Divina Niña, que se repartieron por el pueblo mexicano. Comenzaron a festejar todos los días 8 de cada mes, como recuerdo especial a la Virgen Niña, y sobre todo la fiesta principal, la de la Natividad, el 8 de septiembre.

Nuestro Señor hizo verdaderos milagros a través de su Reinita. Entre otros le devolvió la vista a una niña que era ciega y que los médicos habían dejado ya por imposible. Los pecadores volvieron a la fe ; niños enfermos se recuperaron milagrosamente al ser colocados al amparo de la Divina Niña, los adultos, los ancianos, todos los que le pedían al Señor una gracia por la intercesión de su madrecita, la recibían. También acontecimientos curiosos.

La madre Magdalena era muy sencilla y le hacía demostraciones de amor a la Virgen que demostraban cuanto la quería, con este cariño la llamó Divina Infantita, porque decía que era una niña toda de Dios. Le colocó un cuarto al lado del suyo con un letrero que decía :Cuarto de la Divina Infantita. Este cuarto estaba siempre adornado con flores, y mil primores propios de una niñita, con velas, y con todo lo que los devotos le enviaban en señal de agradecimiento.

En la fiesta del 8 de septiembre los señores Obispos celebraban la Eucaristía de Pontifical. Para todo esto los devotos daban donativos, y otras veces la madre Magdalena hacía primores y los rifaba o se los regalaba a los devotos que enseguida le enviaban un donativo. Y así se iba extendiendo este culto tan agradable a los ojos de Dios.

Cuando todo estaba en auge, nuestro Señor llamó para sí a la madre Magdalenita, ella había cumplido su misión y en el año 1859, a la edad de 69 años, abrió sus ojos para la Vida Eterna.

En sus últimos años de vida, le pidió a la abadesa que se encargara de continuar fomentando este culto. Y este fue el deseo de la madre, pero se fueron pasando los años, y como no estaba tranquila porque no había seguido con aquel culto, pensó en hacer una imagen más pequeña y colocarla en una urna para enviarla por las casas de los devotos, ya que en el monasterio era cada vez más difícil continuar con los cultos, y nadie se encargaba de seguir fomentando la devoción entre el pueblo.

Le encargó a un escultor que hiciera otra Divina Infantita pero más pequeñita que la que tenían. El escultor que estaba haciendo un Niño Jesús, quiso transformarlo en la Divina Niña y salió tan fea que la madre Guadalupe no quiso ni que la vieran, y la dejó guardada en su armario durante 20 años.

PEQUEÑA HISTORIA DE MARÍA DEL ROSARIO ARREVILLAGA ESCALADA Y CÓMO RENACIÓ EL CULTO DE LA DIVINA NIÑA EN MÉXICO

Un año después de la muerte de la Madre Magdalena de San José, el día 12 de Noviembre de 1860, nació una niña que sería la que se encargaría de dar a conocer nuevamente la devoción de la Divina Infantita, y no sólo en México, sino por el mundo.

Vivía en México una familia sencilla y piadosa formada por don Marcos Arrevillaga y por doña Guadalupe Escalada. Habían tenido dos hijitos y una niña a la que llamaron Nicolasita. Pero la niña murió dejando a los padres desconsolados. El deseo de los padres de alcanzar del Señor otra hijita los llevó a proponerse el levantarse todas las madrugadas para rezar el Santo Rosario, y así alcanzar del Cielo otra hija.

Se levantaban todos los días a las 4 de la mañana y le rogaban a la Santísima Virgen que intercediera por ellos ante su hijo Jesús y les concediera la gracia de tan deseada hijita.

Así fue como don Marcos y doña Guadalupe recibieron a su niña como una verdadera bendición del Cielo y al bautizarla le dieron el nombre de María del Rosario, porque realmente había sido hija del Rosario. Y la niña correspondió tan bien a esta devoción de los padres, que dicen que con sólo tres y cinco años de edad ya rezaba perfectamente el Rosario con la letanía y todo.

Cuando María del Rosario era pequeña murió su padre, su madre trabajaba en casa haciendo cuanto podía para sacar a sus hijos adelante. Desde pequeña M. Rosario tenía un don de gentes extraordinario, atrayéndose el cariño y la amistad de todos. Era expresiva, amable y educada, y muy cariñosa con todos los que se encontraba. Todas las personas que la conocían la querían.

Pasado un tiempo su madre se casó nuevamente con un gran ingeniero, don Francisco González Cosío. Pero lo nombraron director de la ferrovía de Oaxaca, al sur de México y se tuvo que ir a vivir lejos de la esposa. Todos los meses le enviaba un dinerillo a su esposa que mal daba para mantenerla a ella y a los hijos del primer matrimonio. Pero con eso y con los trabajos de doña Guadalupe iban saliendo aunque estrechamente.

María del Rosario cantaba muy bien y una amiga la llevaba a veces a cantar en las ceremonias de las religiosas que conocía ; así cuando tenía 19 años su amiga la llevó con las monjas Concepcionistas que vivían en San José de Gracia, en México, pues había Profesiones religiosas, y a partir de ahí la joven M. Rosario empezó a hacer amistad con las monjas y las visitaba de vez en cuando.

Cuando las monjas descubrieron el gran corazón de M. Rosario y la devoción que tenía por la Santísima Virgen y por el Santo Rosario, un día la abadesa decidió enseñarle la imagen de la Divina Niña que mandó hacer en vida la madre Magdalena, aquella imagen primera que era tan preciosa y del tamaño natural de una niña al nacer.

En ese tiempo las monjas ya no vivían en el convento, sino en una casita de la calle del Reloj, pues el Gobierno perseguía a los religiosos y tuvieron que abandonar los conventos, y vivir donde y como podían. Aquella primera imagen tan milagrosa estaba en el pasillo adornada con jarrones de flores muy bonitas y con una lámpara encendida de día y de noche.

Al ver a la Virgen tan chiquitita la emoción de M. Rosario fue tan grande que se puso de rodillas diciéndole: "así es como llena mi corazón" ; y desde aquél día ella se encargó de cuidarla, de arreglarle los jarrones y de que la lámpara estuviera siempre encendida y limpia. Y la mimaba y le hablaba con tal cariño que parecía que veía a la Virgen recién nacida y viva cada vez que se aproximaba a la imagen.

Las monjas al ver en la joven Rosarito aquella devoción y aquella locura de amor que eran cada vez mayores, pensaron regalarle la otra imagen fea que estaba en el armario, pues aunque era feilla y pequeña en definitiva representaba también a la Virgen Niña, y pensaron que a Rosario le gustaría tenerla para ella sola.

Era el mes de octubre, ya habían pasado unos días desde el día del Rosario, y Rosarito fue a visitar a las monjas, al llegar la abadesa le dijo :"mira Rosarito ve a mi armario y verás allí una cosa, y si te gusta te la quedas para ti como regalo de tu Santo y de tu cumpleaños".

M. Rosario fue y encontró a la imagen pequeñita y fea que estaba hasta sin vestir pero que representaba a la Virgen recién nacida, y se conmovió tanto que la cogió con profunda emoción y empezó a hablarle palabras de amor y ternura, y la abrazaba con la misma devoción como si fuera la imagen bonita que conocía hasta entonces, y así llegó donde estaban las monjas llena de alegría y agradecimiento, diciendo que la daría a conocer por el mundo entero, que le construiría un templo en el lugar más importante de México, y que Dios por la intercesión de la Divina Niña haría grandes milagros, que desde las persona más nobles a las más pobres, todas irían a conocerla y se encomendarían a la Ella, y la venerarían como a una Reina, como a una Princesita Celestial... en fin tantas cosas decía que las monjas acabaron por mandarla a su casa para que no dijera más tonterías. Y así con su tesoro en los brazos se fue a su casa y desde ese momento empezó a darla a conocer y a hacer que esa devoción que durante 20 años estuvo apagada volviera a renacer en el corazón del pueblo mexicano.

CÓMO FUE QUE MARIA DEL ROSARIO LE DIO CULTO A LA DIVINA INFANTITA

M. Rosario vistió la imagen de la Divina Infantita como una Reina, y la llevó para bendecirla, después la colocó en un cuarto de su casilla de la calle Verde nº 7 en un barrio lejos del centro de la ciudad.

Le contó a su madre todo lo que pensaba llevar a cabo y los milagros que haría la Divina Infantita y los deseos de construir un Templo en el mejor lugar de México para que honraran la Virgen en su Natividad. Pero su madre lo único que hacía era preocuparse con esas cosas pues viendo los pobres que eran y que apenas tenían medios para vivir, no sabia como su hija iba a llevar a cabo todo lo que soñaba ; además de los sufrimientos que eso iba a suponerle a su hija.

Pero M. Rosario no tenía dinero ni siquiera para comprar aceite para la lámpara de la Divina Niña, y esto la entristecía mucho.

Lloraba amargamente ante la imagen de la Niña y un día llevada por el gran amor que sentía, le dijo a la Virgen : "mira Niña Divina, ya ves que no tengo medios para comprarte tu aceite, para la lámpara, pero yo voy a decir que tu eres muy milagrosa, que te pueden pedir cualquier cosa y que te traigan el aceite para la lámpara y tú, tesoro de mi corazón, haces todo lo que te pidan las personas que vengan con fe, tu se lo pides todo al Señor, por favor".

Con esta extraordinaria sencillez y confianza en la Divina Niña y con la esperanza y fe de que ella haría todo lo que pidieran con fe, se fue a visitar a los vecinos y conocidos, diciéndoles que tenía una imagen de la Virgen recién nacida que era muy milagrosa, que fueran a verla y se encomendaran a ella con fe y que le llevaran aceite para la lamparilla.

Como ya dijimos, María del Rosario era muy sociable, delicada, y atenta con las personas, poseía realmente un gran atractivo, una simpatía extraordinaria, como se suele decir, tenía don de gentes.

Uno de los primeros favores que el Señor concedió en aquel barrio por intercesión de la Divina Infantita fue con un señor que vivía en la esquina de la casa de Rosarito y que era hojalatero. Mª del Rosario lo saludaba todos los días al pasar y un día le dijo : "Mire usted tengo una imagen de la Virgen recién nacida y es muy milagrosa, si usted tiene algún día una pena muy grande o quiere alcanzar algún favor, vaya a casa y pídale lo que quiera con mucha fe y de camino le lleva un poco de aceite para la lamparilla".

Pues este hombre no tardó en ir y pedirle a la Divina Niña lo que deseaba y nuestro Señor por intercesión de la Virgen le concedió lo que pedía y así fue como comenzó a alcanzar alguna fama de milagrosa, y las personas empezaron a visitarla y hacer fila para poder entrar en la casa y rezar.

Estas personas llevan presentes para adornar el cuarto de la Divina Infantita, y así con cosas muy sencillas fueron haciéndole un altar. Rosarito con los donativos compraba cajas de cartón y las forraba con papel brillante, con botellas vacías también forradas de papel hacía candelabros y jarrones, y con otros papeles hacía flores y otros adornos.

Poco a poco no sólo las personas pobres y sencillas de los barrios iban a ver a la Divina Infantita y a encomendarse a Ella, sino que también la aristocracia de México pasó por aquella casita. Así iba realizándose la profecía que Mª del Rosario dijo el día que recibió la imagen de regalo por sus veinte años y su santo.

Las personas que pedían en agradecimiento a la Virgen le regalaban cosas para adornar aquel cuarto, y poco a poco aquel cuarto que estaba adornado con cajas de cartón se fue transformando en un pequeño oratorio, digno de la Reina del cielo. Le regalaron una alfombra roja, unos biombos alrededor del altar, velas que siempre estaban encendidas de día y de noche, aceite de oliva y de ajonjolí para las lámparas de cristal de colores, etc...de esta manera todo tenía un ambiente singular, recogido, donde se sentía una profunda piedad, alegría, recogimiento, y una devoción extraordinaria, lo cual favorecía la oración profunda y silenciosa.

Llegó a tener aquel altar 50 lámparas, en candelabros de cristal y níquel. También la Divina Niña tuvo sus ropitas propias de una Princesita, algunas bordadas en seda, en oro y plata o primorosamente pintadas, le regalaron una cunita de plata y un armario donde guardaba todo lo que tenía. Los devotos agradecidos no sabían que llevarle a la Divina Niña como muestras del amor que sentían por ella y del agradecimiento por los beneficios obtenidos...todo les parecía poco para lo que ella merecía y lo más importante es que no solo le regalaban cosas materiales, sino que ganaba los corazones y el amor de los que la visitaban.

Tal era el amor de Mª del Rosario por la Reinita del cielo que consiguió que se celebrara allí el mes de mayo con solemnidad y devoción, y a pesar de que en México llueve mucho en este mes, siempre estaba la salita llena de personas. Hasta los estudiantes iban a pedirle favores a la Divina Infantita, a veces las personas llegaban de rodillas desde la escalera o desde el pasillo...

La Novena que antecede a la fiesta principal, la del día 8 de septiembre, se celebraba en algunas iglesias con gran fervor, entre las que se repartían todos los devotos ya que en la casita no era posible reunirse todos. En el altar de la Divina Niña nunca faltaban las rosas, que era la flor preferida de Mª del Rosario, porque representaba con ellas las Ave Marías del Santo Rosario, que como sabemos es la oración preferida de Rosarito.

Una de las oraciones que los devotos rezaban para agradecer a la Divina Infantita todos los beneficios, o para conquistarse su corazoncito, era el Rosario de 15 misterios, meditando un poquito en cada uno y el significado que encierran. De ahí sacaban una enseñanza para la vida de cada día. Pero si contáramos todos los milagros que las personas recibieron del Señor por la intercesión de la Divina Niña y por la oración del Rosario se podrían llenar varios libros además de los milagros, anécdotas y acontecimientos maravillosos...

Vamos a referir aquí un acontecimiento que nos demuestra el amor y la sencillez tan grandes que Mª del Rosario tenía para su Niña, y donde se ve como era agradable al Señor todo lo que las personas hacían por la Divina Infantita:

Cuando nuestra joven todavía no tenía medios económicos para ofrecerle a la Divina Niña todo lo que su corazón deseaba y un día que quería adornar el altar con las mejores flores, se fue llorando ante la virgencita y le decía : "mira mi niñita ya que no puedo comprarte ni una flor, voy a ir a la floristería y aspiraré el perfume de los mejores ramos que haya, de las rosas, los nardos, los claveles, las gardenias, y de todo lo que haya y después me vengo corriendo y te traigo todo el perfume para que tu también lo puedas aspirar. Pues así hizo. Se dirigió a la floristería que estaba lejísimos de su casa y tuvo que ir andando porque no tenía para el autobús. Al llegar allí se paseó entre las flores y cogía los ramos como si los fuera a comprar, y los aspiraba con cariño y esmero llenándose lo más posible de los maravillosos olores con la finalidad de llevárselos a su Reinita. En seguida volvió a su casa para derramar todo aquel perfume místicamente guardado en su corazón enamorado.

Llegó ante el altar de la Divina Niña y en medio de lágrimas de amor, hacia como que se lo daba todo a la Virgen. Después de un rato de oración ante María, se fue a almorzar y llamaron a la puerta de la casa, inmediatamente se adelantó a abrir, y se encontró con la criada de una señora que era muy rica y devota de la Divina Niña que en aquel día había recibido un regalo de dos cestas de gardenias y que se acordó en seguida de su Virgencita y pensó enviárselas para que adornaran y perfumaran aquel altar.

Vieron así como nuestro Señor y como nuestra Reina celestial manifestaron que les había agradado aquel gesto tan sencillo de Mª del Rosario, de aspirar el perfume de las flores para derramarlo después a los pies de la Virgen.

ORACIÓN

¡Oh! Santísima Virgen Niña, que viniendo al mundo consolaste la tierra que en Ti saludó la aurora de la Redención por los prodigios de gracia que derramaste entre nosotros, escucha piadosa mis súplicas.

En las penas que me afligen y especialmente en la necesidad que en este momento me oprime, toda mi esperanza está en Ti, ¡oh dulce Virgencita! Muéstrame pues que el tesoro de gracias que dispensas es inagotable, porque ilimitado es tu poder sobre el Corazón paternal de Dios.

Escucha ¡oh Virgen Niña! mi ardiente súplica y alabaré eternamente la bondad de tu Corazón.

Rezar tres Avemarías y una Salve.

También agrada muchísimo a la Virgen Niña el rezo del Santo Rosario. 
 
DE:http://himmeltur.blogspot.com/

sábado, 19 de fevereiro de 2011

Neste século da confusão, rogai por nós ó Mãe do Bom Conselho

Plinio Corrêa de Olivei ra 


"Catolicismo" Nº 208-209 - Abril-Maio de 1968

A síntese da bela história da devoção a Nossa Senhora de Genazzano, que "Catolicismo" hoje apresenta, é esta:
A Imagem de Genazzano
A Imagem de Genazzano
Numa pequena localidade da Itália a graça faz germinar, em substituição a um velho culto pagão, uma terna devoção a Nossa Senhora sob o título do Bom Conselho.
Séculos mais tarde, um reino valoroso se encontra em triste declínio. Declínio político e militar, por certo, mas também e principalmente declínio religioso. Os católicos albaneses oferecem ao Islã a resistência ineficaz de um povo tornado tíbio. Com isto, a vitória das hostes de Mafoma resulta inevitável. Dois homens fiéis à Virgem se sentem perplexos, e vão ao santuário nacional da Albânia, em Scútari, a fim de implorar à imagem dEla que ali se venera um bom conselho: o que fazer, permanecer na nação dominada pelos turcos, a fim de ali servir à Santíssima Virgem, ou deixar a pátria rumo a plagas em que possam viver sem grave perigo para a fé?
O bom conselho implorado lhes foi concedido sob a forma mais estupenda e inesperada. A imagem deixa Scútari, e em pós dela partem os nossos dois albaneses.
A confirmar a autenticidade e o acerto deste conselho, a sagrada Efígie baixa maravilhosamente no local de Genazzano onde se cultuava a Mãe do Bom Conselho.
Daí para diante, a história da Madona transladada de Scútari não foi senão uma sucessão de triunfos. Quer em Genazzano, quer em outras cidades onde reproduções do quadro albanês foram expostas à veneração dos fiéis, as graças de toda ordem se multiplicaram incontáveis. E entre elas o atendimento freqüente das pessoas que, desejosas de um bom conselho, acorrem à Virgem, implorando a graça de uma luz para sua perplexidade.
Entre essas imagens, importa lembrar a que se encontra na cidade de São Paulo, na imponente Capela do Colégio São Luís, dos RR. PP. Jesuítas, pois o modo pelo qual chegou a nosso País - como se narra em outro local desta edição - é verdadeiramente digno de especial atenção.
Antes de prosseguir convém salientar uma peculiaridade da devoção a Nossa Senhora de Genazzano.
Não é possível, com efeito, tratar dEla sem pôr em realce uma de suas peculiaridades mais importantes. Muitas das pessoas que recorrem à Virgem diante da Imagem de Genazzano ou de réplicas desta, têm afirmado que o semblante da Senhora lhes "responde" às orações. Não que o faça falando ou movendo-se, o que constituiria manifesto milagre. Mas, sem nenhuma alteração propriamente miraculosa, algo do olhar e da expressão da Divina Mãe toma caráter particularmente vivo e impregnado de maternal alegria quando o fiel é atendido. E é à multiplicação deste favor que em boa parte se deve a expansão universal da devoção a Nossa Senhora do Bom Conselho de Genazzano.
A sagrada Imagem em seu magnífico altar
A sagrada imagem em seu magnífico altar
Qual a atualidade desta devoção? Sem dúvida, em nossa época tão aflita e conturbada, incontáveis são as almas que precisam, a este ou aquele título, de um bom conselho. Nada de melhor podem elas fazer do que implorar o auxílio dAquela que a Santa Igreja, na Ladainha lauretana, invoca como Mater Boni Consilii.
Entretanto, cumpre ponderar que um conselho é de tanto maior valia quanto maior for a importância do assunto sobre o qual versa.
Por isto, supremamente importantes são para cada um os conselhos necessários para conhecer a respeito de si mesmo - dentro da tempestade de trevas do século XX - os desígnios de Nossa Senhora e os meios aptos para os realizar.
Aqui está um primeiro título para se afirmar a particular atualidade da devoção a Nossa Senhora de Genazzano neste século que poderá passar para a História como o século da confusão.
Todavia, se alargarmos nossos horizontes para além da esfera individual, e considerarmos numa perspectiva histórica a crise pela qual hoje passa a Igreja de Deus, não poderemos deixar de ponderar que ainda aqui a humanidade precisa como nunca de um bom conselho da Virgem das Virgens.
Encontramo-nos no ápice de um processo histórico oriundo, na Idade Média, de uma explosão de orgulho e de sensualidade. Desta explosão nasceram nos séculos XV e XVI o Humanismo, a Renascença e a Pseudo-Reforma protestante.
Os vagalhões produzidos por esses movimentos se projetaram da esfera filosófica, cultural e religiosa para a esfera política e social, ocasionando, no século XVIII, a Revolução Francesa ímpia e igualitária. Esta por sua vez se desdobrou ao longo do século XIX em movimentos de índole atéia, laicista e revolucionária, que culminaram na eclosão do comunismo, revolução social e econômica que por sua vez ameaça tragar o mundo inteiro.
No vértice deste processo, a alternativa se impõe: ou sucumbimos ao comunismo como outrora a Albânia ao islamismo, ou renunciamos inteiramente ao orgulho e à sensualidade, extirpando-lhes todos os efeitos quer na vida religiosa, quer na vida temporal, efeitos estes dos quais o comunismo não é senão a conseqüência supremamente lógica e supremamente maligna. Mas a rejeição efetiva e completa de um imenso pecado supõe uma imensa contrição. E uma imensa contrição supõe uma imensa apetência da perfeição na virtude contra a qual se pecou.
Assim, a opção para o mundo moderno é entre um porvir tenebroso, feito das últimas capitulações ante os extremos do erro e do mal, e o abraçar entusiástico da plenitude da verdade e do bem.
Como mover a humanidade - de tal maneira atolada no processo histórico que a vem impelindo há tantos séculos - a empreender a trajetória do filho pródigo rumo à casa paterna?
Sem um possante auxílio da graça, a falar no interior de incontáveis almas, isto não se pode conseguir. Esse bom conselho a ser proferido no íntimo de cada coração para a salvação da humanidade, que melhor modo há de obtê-lo senão implorando à Mãe do Bom Conselho para que, por uma graça nova, converta o bárbaro super-civilizado do século XX? Só assim poderá este, à maneira do bárbaro sub-civilizado do século V, "queimar o que adorou e adorar o que queimou". E só assim poderá ter origem uma nova e ainda mais esplendorosa era de fé.
Esse é o bom conselho por excelência que os devotos de Maria devem pedir para si e para todos os homens nos dias que correm.
Parecerá talvez excessivo, a alguns leitores, que afirmemos ser este o século mais confuso da História. No entanto, entre as múltiplas provas que a asserção comporta, é mister sobrelevar uma, a qual por si só justifica nossa afirmação.
Com efeito, seria difícil contestar que em algum tempo a confusão tenha sido maior nos meios católicos, do que no nosso.
Por certo, houve épocas em que a Igreja pareceu afetada por uma confusão mais grave. Assim, as crises ao longo das quais os antipapas dilaceravam o Corpo Místico de Cristo, ou a luta das Investiduras que cindiu durante muito tempo o Ocidente cristão, lançando o Sacro Império contra o Papado. Mas essas crises, ou eram mais de rivalidades pessoais que de princípios, ou punham em jogo apenas alguns princípios, se bem que básicos, da doutrina católica.
Presentemente, pelo contrário, não há erro, por mais crasso e rotundo, que não procure revestir-se de uma roupagem mais ou menos nova para obter livre trânsito nos ambientes católicos. Pode-se dizer que assistimos em nosso próprio meio ao desfile de todos os erros, faceiramente disfarçados com pele de ovelha, a solicitar a adesão de católicos incautos, superficiais, ou pouco amorosos de nossa Fé.
E, ante essas manobras quantas concessões, quanta falsa prudência, quanto criminoso namoriscar com a heterodoxia! Nesta atmosfera, que já sugeriu a Paulo VI algumas graves advertências, a confusão é tão grande, que em não poucos círculos os católicos zelosos da ortodoxia são mal vistos e suspeitos, enquanto a turbamulta das vítimas dos erros embuçados se porta com a desenvoltura de quem fosse dono da casa! Traçado este quadro, pensamos com afeto e com apreensão nas muitas almas modestas a quem as circunstâncias da vida não permitem maiores estudos religiosos. Quão necessário lhes é o bom conselho de Nossa Senhora, para vencer a confusão! A Igreja pode dizer de Si, analogicamente, as palavras de Nosso Senhor: "Eu sou o Caminho, a Verdade e a Vida" (Jo.14,6). Se nos ambientes católicos sopra a confusão, é inevitável que esta se estenda por todos os outros domínios da existência. E na Igreja não pode haver confusão pior do que a dos princípios.
É natural, pois, que afirmemos ser nosso século o século da confusão, e que de nossos lábios se evole para a Mãe de Deus uma súplica: Nossa Senhora do Bom Conselho, rogai por nós, e ajudai-nos a permanecer fiéis ao Caminho, à Verdade e à Vida, em meio a tanto extravio, a tanto embuste e a tanta morte.
fonte:http://www.pliniocorreadeoliveira.info

MILAGROS Y PRODIGIOS DEL SANTO ESCAPULARIO DEL CARMEN


RESPETAN LOS DEMONIOS UN CUERPO MUERTO PORQUE
TENÍA EL ESCAPULARIO
El Rvdo. P. Mtro. Fr. Pablo de la Cruz nos dice: “Había en cierta ciudad de Italia una doncella, recatadísima en extremo, hasta el punto de que abstraída y ajena por completo a aquellas lícitas diversiones propias de sus años juveniles, sólo era dada y estaba de lleno entregada a piadosos y santos ejercicios, tanto que podía servir de edificación y ejemplo a la religiosa más austera y penitente. Llena estaba toda la ciudad de la gloriosa fama de su virtud y edificantes obras este fue el origen de su perdición, pues el aire de la vanidad empezó poco a poco a marchitar el candor de sus virtudes, amortiguando el fervor de su caridad. Ya que el demonio la encontró tibia en la devoción, valiese de un apuesto y arrogante mancebo algo pariente suyo, que, sin la menor nota de escándalo, la empezó a cortejar y visitar con harta frecuencia, sin que pasaran de ahí.

“No se recató al principio de estas demostraciones cariñosas que permite hasta ciertos límites honestos el próximo parentesco, y en breve se despeñó en horrendo precipicio, perdiendo en un punto su virginal pureza. ¡Oh el daño que suele acarrear un leve descuido en los principios, aun de las amistades santas!

“Apagose a poco tiempo en su corazón el inmundo fuego del deleite, quedando en su corazón tan solo las frías cenizas de la culpa; pero mirábalas con tal horror, que su triste memoria aun a sí misma, la causaba encogimiento y vergüenza; ésta le selló la boca para no confesar sus culpas y comulgar sin confesarlas.

“Remordiale enormemente la conciencia para que las confesase, mas podía más en ella el maldito respeto humano y un mal entendido sonrojo y vergüenza que el dolor y la verdadera contrición de sus culpas para confesarlas y salir de tan lastimoso y detestable estado de miseria y abyección. Así estuvo luchando y celando u ocultando su pecado y acercándose a comulgar por espacio de algún tiempo con el alma afeada y manchada por la culpa grave; mas, a la tercera vez que comulgara sacrílegamente, le sobrevino repentinamente un accidente mortal del que no pudieron sacarla ni las más solícitas atenciones de los doctores más afamados de la comarca; sólo puedo decir a su buena madre que la enterrasen en el convento del Carmen y amortajada con el hábito de nuestra Madre.

“¡Oh miserable desdichada! ¡Oh ejemplo pavoroso de la Divina Justicia! Quedó su rostro tan hermoso y resplandeciente, que el mirarla causaba extraordinaria admiración, calificándose por esto, en juicio de los hombres, su virtud y santidad, porque así era tenida en el concepto de todos.

“Concurrieron todos con grandísima admiración y respeto a su entierro; mas a la siguiente noche, apareciéndose dos ángeles a su confesor le llevaron en su compañía hasta la iglesia donde se hallaba sepultada. Ya en ella condujéronle a la sacristía e hicieron se revistiese de los ornamentos sacerdotales, cual si fuese a celebrar, y luego que estuvo revestido, tomando uno de ellos la llave del Sagrario y acompañándole hasta el altar, le ordenaron que tomase en sus manos el copón y les siguiese. Alumbrándole con dos hachas encendidas, lleváronle a la sepultura de la infeliz doncella, la cual se hallaba arrodillada esperándoles sobre la losa de la sepultura, y tan radiante de belleza como en el instante de enterrarla. Dijeron los ángeles al confesor aplicase el borde del copón a la boca de la difunta doncella y dándole uno de ellos un suave golpecito en la espalda, cayeron de su boca, intactas, las tres formas que recibiera la desgracia sacrílegamente.

“Apagose con esto el resplandor de su rostro, pero no se eclipsó su hermosura, ya que aún causaba embeleso el contemplarla.

“Llevadas con gran reverencia las sagradas formas al tabernáculo, volvieron nuevamente los ángeles con el confesor al lugar donde yacía de hinojos el hermoso cadáver y ordenaron al sacerdote que le quitase el Santo Escapulario; hízolo así el sacerdote y al mismo punto la que parecía ángel en la hermosura trocose en un monstruo que horrorizaba cual si fuese demonio, y solamente ellos pudieron solicitar su espantosa y abominable compañía; de ahí que viniendo éstos con gran algazara y aullidos espantosos asieron el cadáver sepultándole en los abismos del infierno, para que el que había acompañado al alma en la culpa, la acompañase también eternamente en la pena.”

Pidámosle a nuestra amorosa Madre nos aproveche y sirva de saludable ejemplo tan espantoso caso, y demos a la Santísima Virgen infinitas gracias por conservarnos en la gracia y amistad de su amantísimo Hijo, nuestro Redentor.
Fuente: Milagros y Prodigios del Santo Escapulario del Carmen por el P. Fr. Juan Fernández Martín, O. C.
 
DE:http://wwwapostoladoeucaristico.blogspot.com/

quinta-feira, 17 de fevereiro de 2011

NOSSA SENHORA DE LA SALETE – História e aparição

 


NOSSA SENHORA DE LA SALETE

França – 1846.

Onde aconteceu: Na França.
Quando: Em 1846.
A quem: Aos videntes, Maximino Giraud e Mélanie Calvat.
História da Aparição.
Um menino de nome Maximino Giraud, de onze anos, e Mélanie (Mélanie) Calvat, de quinze, estavam cuidando do gado. Mélanie estava acostumada e treinada nesse tipo de trabalho desde os nove anos, mas tudo era novo para Maximino. Seu pai lhe havia pedido que fosse fazer esse serviço como ato generoso, para cooperar com o amigo que estava com o pastor adoentado.
Relata Mélanie:
No dia 18 de setembro de 1846, véspera da Aparição da Santíssima Virgem, eu estava sozinha, como sempre, cuidando do gado do meu patrão; por volta de onze horas vi um menino que se aproximava. Por um momento tive medo, pois achava que todos deviam saber que eu evitava todo tipo de companhia. O menino se aproximou e me disse:
“Ei menina, vou contigo, sou de Corps”. A estas palavras minha malícia natural se mostrou e lhe disse: “Não quero ninguém perto de mim. Quero ficar sozinha”. Mas ele, senguindo-me, disse: “Meu patrão me enviou aqui para que cuide do gado contigo. Venho de Corps”. Afastei-me dele, agastada, dando-lhe a entender que não queria ninguém por perto. Quando estava a certa distância, sentei-me na grama. Normalmente, dessa forma conversava com as florzinhas ou ao Bom Deus.
Depois de um momento, atrás de mim estava Maximino sentado e diretamente me disse:“Deixa-me ficar contigo, me comportarei muito bem”. Embora contra minha vontade e sentindo-me incomodada por Maximino, permiti que ficasse. Ao ouvir os sinos de la Salette para o Ângelus, disse-lhe para elevar sua alma a Deus. Ele tirou o chapéu e se manteve em silêncio por um momento. Logo comemos e brincamos juntos. Quando caiu a tarde descemos a montanha e prometemos voltar ao dia seguinte para levar o gado novamente.
No dia seguinte, sábado, 19 de setembro de 1846, o dia estava muito quente e os dois jovenzinhos concordaram em comer seu almoço em um lugar sombreado. Contrariamente a seu costume, eles se estendem sobre a relva… e adormecem. O tempo passa!… Mélanie foi a primeira a despertar:

“Maximino, Maximino, vem depressa, vamos ver nossas vacas… Não sei onde andam!”.
Rapidamente sobem a ladeira. Voltando-se, têm diante de si toda a pradaria: as vacas lá estão ruminando calmamente. Os dois pastores se tranquilizam. Mélanie começa a descer. A meio caminho se detém imóvel e pergunta a Maximino se não vê o que ela estava vendo:

“Maximino, olha lá, aquele clarão!”.
Maximino corre gritando:

“Onde? Onde?”
Mélanie estende o dedo para o fundo do vale onde haviam dormido. O clarão se mexia e se agitava, como dividindo-se ao meio.

“Oh, meu Deus!”, exclamou Mélanie, deixando cair o cajado.
Algo fantasticamente inconcebível a inundava nesse momento e ela se sentiu atraída, com profundo respeito, cheia de amor e o coração batendo mais rapidamente. Viram uma Senhora sentada em uma enorme pedra. Tinha o rosto entre as mãos e chorava amargamente. Mélanie e Maximino estavam com medo e não se mexiam.

A Mensagem de La salete.
A Senhora, pondo-se lentamente de pé e cruzando suavemente seus braços, lhes chamou:
- Vinde, meus filhos, não tenhais medo, aqui estou para vos contar uma grande novidade!

Então, as crianças foram até a Bela Senhora. Ela não parava de chorar. “Achávamos que era uma mamãe cujos filhos a tivessem espancado e que se teria refugiado na montanha para chorar”.
A Senhora era alta e toda de luz. Vestia-se como as mulheres da região: vestido longo, um grande avental, lenço cruzado e amarrado as costas, touca de componesa. Rosas coroando sua cabeça, ladeando o lenço e ornando seu calçado. Em sua fronte a luz brilhava como um diadema. Em seus olhos havia lágrimas que rolavam pelas faces. Sobre os ombros carregava uma pesada corrente. Uma corrente mais leve prendia sobre o peito um crucifixo resplandecente, com um martelo de um lado, e de outro uma torquês.
ELA disse:

- Se Meu povo não quer submeter-se, sou forçada a deixar cair o braço de Meu Filho. É tão forte e tão pesado que não o posso mais suster.
Há quanto tempo sofro por vós!
Dei-vos seis dias para trabalhar, reservei-me o sétimo, e não mo querem conceder! É isso que torna tão pesado o braço de Meu Filho.
E também os carroceiros não sabem jurar sem usar o Nome de Meu Filho. São essas as duas coisas que tornam tão pesado o braço de Meu Filho.
Se a colheita se estraga, e só por vossa causa. Eu vo-lo mostrei no ano passado com as batatinhas: e vós nem fizestes caso! Ao contrário, quando encontráveis batatinhas estragadas, juráveis usando o Nome de Meu Filho. Elas continuarão assim, e neste ano, para o Natal, não haverá mais.
A palavra “batatinhas” (em francês: ‘pommes de terre’), deixa Mélanie intrigada. No dialeto da região, se diz “la truffa”. E a palavra ‘pommes’ lembra-lhe o fruto da macieira. Ela se volta então para Maximino, para lhe pedir uma explicação. A Senhora, porém adianta-se dizendo:

- Não compreendeis, meus filhos? Vou dizê-lo de outro modo.

Retomando pois, as últimas frases no dialeto de Corps (‘patois’), língua falada correntemente por Maximino e Mélanie, a Senhora prossegue sempre no dialeto:
- ”Se tiverdes trigo, não se deve semeá-lo. Todo o que semeardes será devorado pelos insetos, e o que produzir se transformará em pó ao ser malhado.
Virá grande fome. Antes que a fome chegue, as crianças menores de sete anos serão acometidas de trevor e morrerão entre as mãos das pessoas que as carregarem. Os outros farão penitência pela fome. As nozes caruncharão, as uvas apodrecerão.“
De repente, a Senhora continuou a falar, mas somente Maximino a entendia. Mélanie percebia seus lábios se moverem, mas nada entendia. Alguns instantes depois, Mélanie por sua vez, pode ouvir, enquanto Maximino, que nada mais entende, faz girar o chapéu na ponta do cajado ou, com a outra, brinca com pedrinhas no chão. “Mas nenhuma sequer tocou os pés da Bela Senhora!”, excusar-se-ia alguns dias mais tarde. “Ela me disse alguma coisa ao me dizer:Tu não dirás nem isso. Depois, não compreendia mais nada, e durante esse tempo, eu brincava”.
Assim a Bela Senhora falou em segredo a Maximino e depois a Mélanie. E novamente, os dois em conjunto ouviram as seguintes palavras:
- Se se converterem, as pedras e rochedos se transformarão em montões de trigo, e as batatinhas serão semeadas nos roçados.
Fazeis bem vossa oração, meus filhos?
- “Não muito, Senhora”, respondem as crianças.
- Ah! Meus filhos, é preciso fazê-la bem, à noite e de manhã, dizendo ao menos um Pai Nosso e uma Ave Maria quando não puderdes rezar mais. Quando puderdes rezar mais, dizei mais.
Durante o verão, só algumas mulheres mais idosas vão à Missa. Os outros trabalham no domingo, durante todo o verão. Durante o inverno, quanto não sabem o que fazer, vão à Missa zombar da religião. Durante a Quaresma vão ao açougue como cães.
Nunca vistes trigo estragado, meus filhos?
- “Não Senhora”, responderam eles.
Então Ela se dirigiu a Maximino:
- Mas tu, meu filho, tu deves tê-lo visto uma vez, perto de Coins, com teu pai. O dono da roça disse a teu pai que fosse ver seu trigo estragado. Ambos fostes até lá. Ele tomou duas ou três espigas entre as mãos, esfregou-as e tudo caiu em pó. Ao voltardes, quando estaveis a meia hora de Corps, teu pai te deu um pedaço de pão dizendo-te: “Toma, meu filho, come pão neste ano ainda, pois não sei quem dele comerá no ano próximo, se o trigo continuar assim”.
Maximino respondeu:
- “É verdade, Senhora, agora lembro. Há pouco não lembrava mais”.
E a Bela Senhora concluiu, não mais em dialeto ‘patois’, e sim em francês:
- Pois bem, meus filhos, transmitireis isso a todo o meu povo.

Então ela seguiu até o lugar em que haviam subido para ver onde estavam as vacas. Seus pés deslizavam, tocando apenas a ponta da grama, sem dobrá-la. Na colina, a Bela Senhora se deteve. Mélanie e Maximino correram até ela para ver onde ia. A Senhora se eleva rapidamente, permanecendo por uns minutos a alguns metros de altura (3 ou 5 m). Olhou para o céu, olhou à sua direita (na direção de Roma?), à sua esquerda (na direção da França?), olhou para os dois meninos, e se confundiu com o globo de luz que a envolvia. Este então subiu até desaparecer no firmamento.

Depois da aparição.
No início, poucos acreditavam no que os dois jovens diziam ter visto e ouvido. Os camponeses que os haviam contratado se surpreendiam com o fato de que, sendo eles tão ignorantes, fossem capazes de transmitir e relatar uma mensagem tão complicada tanto em francês (que não entendiam bem) como em ‘patois’, em que descreviam exatamente o que diziam.
Na manhã seguinte, Mélanie e Maximino foram levados ao pároco. Era um sacerdote de idade avançada, muito generoso e respeitado. Ao interrogar os dois, ouviu todo o relato, diante do qual ficou muito surpreso e realmente considerou que diziam a verdade. Na missa do domingo seguinte, falou da visita da Senhora e seu pedido. Quando chegou aos ouvidos do Bispo que o pároco havia falado da aparição no púlpito, este foi repreendido e substituído por outro sacerdote. Isso não é de surpreender, pois a Igreja é muito prudente em não fazer juízos apressados sobre aparições.
Mélanie e Maximino eram constantemente interrogados por curiosos e por devotos. Simplesmente contavam a mesma história. Aos que estavam interessados em subir a montanha, mostravam o local exato onde a Senhora havia aparecido. Várias vezes foram ameaçados de prisão se não negassem o que continuavam a dizer. Sem nenhum temor e hesitação, relatavam a todos as mensagens que a Senhora havia dado.
Surgiu uma fonte no lugar onde a Senhora havia aparecido e a água corria colina abaixo. Muitos milagres começaram a acontecer.
As terríveis calamidades anunciadas começaram a se cumprir. A terrível escassez de batatas de 1846 se espalhou, especialmente na Irlanda, onde muitos morreram. A escassez de trigo e milho foi tão severa, que mais de um milhão de pessoas na Europa morreram de fome. Uma enfermidade atacou as uvas em toda a França. Provavelmente o castigo teria sido pior se não fosse pelos que aceitaram a mensagem de La Salette. Muitos começaram a ir à missa. As lojas eram fechadas aos domingos e as pessoas pararam de fazer trabalhos desnecessários do dia do Senhor. Os xingamentos e as blasfêmias foram diminuindo.
A Aprovação Eclesiástica
Esta Aparição da Virgem Santíssima que aconteceu na França em 1846, e foi reconhecida e aprovada pela Igreja, em 1851.
O Bispo de La Salette encarregou a dois teólogos a investigação da aparição e de todas as curas registradas. Durante cinco anos fizeram as mais minuciosas investigações. Em toda a França, em aproximadamente oitenta lugares diferentes, os bispos encarregaram sacerdotes que investigassem as curas milagrosas através das orações a Nossa Senhora de La Salette e da água da fonte. Centenas de graças foram registradas.
O Santo Padre Pio IX aprovou a devoção a Nossa Senhora de La Salette. Pediu aos jovens que lhe enviassem o relato dos segredos por escritos.
Tempo depois dirá o Santo Padre:
“Estes são os segredos de La Salette; se o mundo não se arrepender, perecerá”.
As Palavras do Papa João Paulo II, sobre La Salette:
“Neste lugar, Maria, a mãe sempre amorosa, mostrou sua dor pelo mal moral causado pela humanidade. Suas lágrimas nos ajudam a entender a gravidade do pecado e a rejeição a Deus, enquanto manifestam ao mesmo tempo a apaixonada fidelidade que Seu Filho mantém com relação a cada pessoa, embora Seu amor redentor esteja marcado com as feridas da traição e do abandono dos homens.”
Várias congregações foram fundados pela inspiração de La Salette, entre as quais os Missionários e as Irmãos de Nossa Senhora de La Salette, que se dedicam a propagar a mensagem de reconciliação.

Os Segredos de La Salete.
Um segredo importante foi dado pela Virgem a Mélanie, para revelá-lo anos mais tarde. Maximino assegurou que a Virgem disse algo a Mélanie, que ele não ouviu. Esse segredo, no entanto, não está incluído na aprovação dada pela Igreja à aparição, pois foi divulgado posteriormente.
O segredo somente foi publicado em sua totalidade em uma brochura, em Lecce, no ano de 1879. Ao Papa da época, Pio IX, o texto do segredo foi entregue em 18 de julho 1851.
Seguem-se as palavras de Nossa Senhora ditas a Mélanie em 19 de setembro de 1846:
- “Mélanie, o que eu te vou dizer agora não será um segredo para sempre. Tu podes publicá-lo em 1858″.
1- Os sacerdotes, ministros de meu Filho, os sacerdotes, por causa da sua vida má, pelas suas irreverências e pela sua impiedade ao celebrar os santos mistérios, pelo amor ao dinheiro, o amor às honras e aos prazeres, os sacerdotes converteram-se em cloacas de impureza. Sim, os sacerdotes provocam a vingança e a vingança pende sobre suas cabeças.
Ai dos sacerdotes e pessoas consagradas a Deus que pelas suas infidelidades e más vidas crucificam meu Filho de novo! Os pecados das pessoas consagradas a Deus clamam ao Céu e atraem vingança, e eis que a vingança está às suas portas, porque já não se encontra ninguém para implorar misericórdia e perdão para o povo. Já não há almas generosas, já não há ninguém digno de oferecer a Vítima sem mancha ao Eterno, pelo mundo.
2- Deus vai castigar de uma maneira sem precedentes. Ai dos habitantes da Terra! Deus vai esgotar a sua cólera e ninguém poderá fugir a tantos males juntos.
Os chefes, os condutores do povo de Deus, descuraram a oração e a penitência, e o demônio obscureceu as suas inteligências. Tornaram-se naquelas estrelas errantes, que a antiga serpente arrastará com a sua cauda para os fazer perecer. Deus permitirá que a antiga serpente ponha divisões entre os soberanos, em todas as sociedades e em todas as famílias. (A humanidade) sofrerá penas físicas e morais. Deus abandonará os homens a si mesmos e enviará castigos que se hão de suceder durante mais de trinta e cinco anos.
3- A sociedade está às vésperas das mais terríveis calamidades e dos mais graves acontecimentos. Deverá esperar vir a ser governada com vara de ferro e beber o cálice da cólera de Deus.
Que o Vigário de meu Filho, o Sumo Pontífice Pio IX, não saia de Roma depois de 1859; mas que seja firme e generoso, que combata com as armas da fé e do amor. Eu estarei com ele.
Que desconfie de Napoleão (Napoleão III): o seu coração é falso, e quando ele quiser ser, ao mesmo tempo, Papa e Imperador, Deus Se retirará dele. Ele é aquela águia que, querendo sempre subir mais alto, cairá sobre a espada de que se queria servir para obrigar os povos à submissão.
4- A Itália será castigada pela sua ambição, por querer sacudir o jugo do Senhor dos Senhores; também ela será entregue à guerra. O sangue correrá por todos os lados; as igrejas serão fechadas ou profanadas; os sacerdotes e religiosos serão perseguidos; irão fazê-los morrer, e morrer de morte cruel. Muitos abandonarão a fé, e o número de sacerdotes e religiosos que apostatarão da religião verdadeira será grande; entre estes haverá até mesmo Bispos.

5- Que o Papa se acautele contra os fazedores de milagres, porque chegou o tempo em que se hão de operar os mais espantosos prodígios na terra e no ar.

6- No ano de 1864, serão libertados do Inferno Lúcifer com um grande número de demônios; eles abolirão a fé pouco a pouco, mesmo nas pessoas consagradas a Deus. Irão cegá-las de tal forma que, salvo se elas forem abençoadas por uma graça especial, essas pessoas assimilarão o espírito desses anjos maus. Muitas casas religiosas perderão completamente a fé e muitas almas se irão perder.
7- Os livros maus abundarão na Terra e os espíritos das trevas espalharão, por toda a parte, um relaxamento universal por tudo o que seja serviço de Deus; e terão um enorme poder sobre a natureza. Haverá igrejas dedicadas ao culto desses espíritos. Certas pessoas serão transportadas de um a outro lugar por esses maus espíritos, e até sacerdotes, porque eles não serão conduzidos pelo bom espírito do Evangelho, que é um espírito de humildade, de caridade e de zelo pela glória de Deus.
Em algumas ocasiões, os mortos e os justos serão trazidos de volta à vida (isto é, esses mortos tomarão a aparência das almas justas que viveram na Terra, para melhor seduzir os homens. Esses ditos mortos ressuscitados não serão mais do que o demônio sob as suas figuras, e pregarão outro evangelho, contrário ao do verdadeiro Jesus Cristo, negando quer a existência do Céu, quer ainda a existência das almas dos condenados. Todas essas almas aparecerão como que unidas aos seus corpos). E serão vistos, por toda a parte, prodígios extraordinários, porque a fé verdadeira se extinguiu e a falsa luz ilumina o mundo. Ai dos Príncipes da Igreja que se tenham apenas dedicado a acumular riquezas e salvaguardar a sua autoridade, e a dominar com orgulho!
8- O Vigário do meu Filho terá muito que sofrer, porque por um tempo a Igreja será entregue a grandes perseguições – será o tempo das trevas. A Igreja terá uma crise medonha.
Esquecida a santa fé de Deus, cada indivíduo quererá governar-se por si mesmo e ser superior aos seus semelhantes. Serão abolidos os poderes civis e eclesiásticos, toda a ordem e justiça serão calcadas aos pés. Só se verão homicídios, ódios, inveja, mentira e discórdia, sem amor pela pátria e pela família.
9- O Santo Padre sofrerá muito. Estarei com ele, até o fim, para receber o seu sacrifício. Os malvados atentarão muitas vezes contra a sua vida, sem poder pôr fim aos seus dias; nem ele, porém, nem o seu sucessor (Nota escrita por Mélanie na margem de seu exemplar: ‘que não reinará por muito tempo’) verão o triunfo da Igreja de Deus.
10- Todos os governantes civis terão o mesmo plano, que será o de abolir e fazer desaparecer todo o princípio religioso, para dar lugar ao materialismo, ao ateísmo, ao espiritismo e a toda espécie de vícios.
No ano de 1865, será vista a abominação nos lugares santos. Nos conventos, as flores da Igreja estarão putrefatas, e o demônio se converterá no rei dos corações. Que os que estão à frente das comunidades religiosas vigiem as pessoas que irão receber, porque o demônio usará de toda a sua malícia para introduzir nas ordens religiosas pessoas dadas ao pecado, pois as desordens e o amor aos prazeres da carne estarão espalhados por toda a Terra.
11- A França, a Itália, a Espanha e a Inglaterra estarão em guerra; o sangue correrá pelas ruas; o francês lutará contra o francês, o italiano contra o italiano, e depois haverá uma guerra geral, que será medonha. Por um tempo, Deus irá esquecer-Se da França e da Itália, porque o Evangelho de Jesus Cristo já não é conhecido. Os malvados desenvolverão toda a sua malícia; os homens irão matar-se e assassinar-se, até dentro das casas.
Ao primeiro golpe da sua espada fulminante, as montanhas e a natureza inteira estremecerão de espanto, porque as desordens e os crimes dos homens traspassam a abóbada do Céu. Paris será queimada e Marselha engolida. Várias grandes cidades serão abaladas e soterradas por terremotos. As pessoas acreditarão que tudo estará perdido. Não se verá mais do que homicídios, não se ouvirá senão os ruídos das armas e blasfêmias.
12- Os justos sofrerão muito; as suas orações, a sua penitência e as suas lágrimas subirão ao Céu e todo o povo de Deus pedirá perdão e misericórdia, e implorará a minha ajuda e intercessão.
Então, Jesus Cristo, por um ato da Sua Justiça e da Sua Misericórdia para com os justos, mandará os Seus anjos dar morte e todos os Seus inimigos. Num abrir e fechar de olhos, os perseguidos da Igreja de Jesus Cristo e todos os homens escravos do pecado perecerão, e a Terra ficará como um deserto.
13- Então, será feita a paz, a reconciliação de Deus com os homens. Jesus Cristo será servido, adorado e glorificado. A caridade florescerá por toda a parte. Os novos reis serão o braço direito da Santa Igreja, que será forte, humilde e piedosa, pobre, zelosa e imitadora das virtudes de Jesus Cristo. O Evangelho será pregado por toda a parte e os homens farão grandes progressos na fé, porque haverá unidade entre os obreiros de Jesus Cristo e porque os homens viverão no temor de Deus.
14- Essa paz entre os homens não será longa – 25 anos de abundantes colheitas farão esquecer que os pecados dos homens são a causa de todos os males que sucedem à Terra.
Um precursor do Anticristo, com um exército composto de muitas nações, combaterá o verdadeiro Cristo, o único Salvador do mundo; derramará muito sangue e pretenderá aniquilar o culto de Deus, para que se considere a ele como Deus.
15- A Terra será castigada com toda a espécie de pragas (além da peste e da fome, que serão gerais); haverá guerras, até à última, que será feita, então, pelos dez reis aliados do Anticristo, que terão, todos, o mesmo desígnio, e serão os únicos a governar o mundo (Nota de Rodapé: ‘Situação prefigurada na atualidade, segundo o parágrafo 10′).
Antes que isso aconteça, haverá no mundo uma espécie de falsa paz. Não se pensará senão em divertimentos. Os malvados se irão entregar a todo o gênero de pecados. Porém, os filhos da Santa Igreja, os filhos da fé, os meus verdadeiros imitadores, crescerão no amor de Deus e nas virtudes que me são mais queridas. Ditosas as almas humildes, dirigidas pelo Espírito Santo! Eu combaterei com elas, até chegarem à plenitude dos tempos.
16- A natureza clama por vingança contra os homens e treme de medo à espera do que deve acontecer à Terra, empapada de crimes. Tremei, ó Terra, e vós que fazeis profissão de servir a Jesus Cristo e que, dentro de vós, adorai-vos a vós mesmos. Tremei, porque Deus vos vai entregar ao Seu inimigo, porque os lugares santos estão na corrupção; muitos conventos já não são casas de Deus, mas pastos de Asmodeu e dos seus.
Será durante este tempo que nascerá o Anticristo, de uma religiosa hebraica, de uma falsa virgem, que terá comunicação com a antiga serpente, o mestre da impureza. O seu pai será bispo (Nota de Rodapé: ‘Existe um grau maçônico de bispo’). Em seu nascimento, vomitará blasfêmias, terá dentes; numa palavra, será uma encarnação do Diabo. Soltará gritos medonhos, fará prodígios e só se alimentará de impurezas. Terá irmãos que, embora não sendo como ele diabos incarnados, serão filhos do mal. Aos doze anos, chamarão atenção sobre si mesmos pelas rudes vitórias que alcançarão. Bem depressa, irão colocar-se à frente de grandes exércitos, assistidos por legiões do Inferno.
17- As estações mudarão. A Terra somente produzirá frutos maus. Os astros perderão os seus movimentos regulares. A Lua só refletirá uma débil luz avermelhada. A água e o fogo imprimirão ao globo terrestre movimentos convulsivos e horríveis terremotos, que tragarão montanhas e cidades inteiras…
Roma perderá a fé e se converterá na sede do Anticristo.
18- Os demônios do ar, junto com o Anticristo, farão grandes prodígios na terra e nos ares, e os homens se irão perverter cada vez mais. Deus cuidará dos Seus fiéis servidores e dos homens de boa vontade. O Evangelho será pregado por toda a parte e todos os povos e todas as nações conhecerão a verdade!
19- Eu dirijo um urgente apelo à Terra: chamo os verdadeiros discípulos do Deus Vivo, que reina nos céus; chamo os verdadeiros imitadores de Cristo feito homem – o único e verdadeiro Salvador dos homens; chamo os meus filhos, os meus verdadeiros devotos, os que se deram a mim, para que eu os conduza ao meu Divino Filho – aqueles que eu levo, por assim dizer, nos meus braços; chamo os que viveram do meu espírito; chamo, enfim, os Apóstolos dos Últimos Tempos, os fiéis discípulos de Jesus Cristo, que viveram no desprezo do mundo e de si próprios, na pobreza e na humildade, no desprezo e no silêncio, na oração e na mortificação, na castidade e na união com Deus, no sofrimento, e desconhecidos do mundo.
Já é hora de saírem e virem iluminar a Terra. Ide e mostrai-vos como meus filhos queridos. Estou convosco e em vós, desde que a vossa fé seja a luz que vos ilumine nesses dias de infortúnio. Que o vosso zelo vos torne como que famintos da glória e da honra de Jesus Cristo. Combatei, filhos da luz, vós, pequeno número que ainda tendes vista; porque chegou o tempo dos tempos, o fim dos fins.
20- A Igreja será eclipsada, o mundo estará em aflição. Porque, eis que chegam Enoque e Elias, cheios do Espírito de Deus; eles pregarão com a força de Deus, e os homens de boa vontade acreditarão em Deus, e muitas almas serão consoladas. Farão grandes progressos pela virtude do Espírito Santo e condenarão os erros diabólicos do Anticristo.
Ai dos habitantes da Terra! Virão guerras sangrentas e fome, pestes e enfermidades contagiosas; chuvas de uma terrível saraivada de animais, que abalarão cidades, terremotos que engolirão países; vozes serão ouvidas no ar; os homens baterão com a cabeça nos muros, pedirão a morte e, por outro lado, a morte será o seu suplício. O sangue correrá por toda a parte. Quem poderá vencer se Deus não diminuir o tempo da prova? Pelo sangue, as lágrimas e as orações dos justos, Deus Se deixará aplacar. Enoque e Elias serão martirizados. Roma, pagã, desaparecerá. Cairá fogo do céu e consumirá três cidades. Todo o universo será presa de terror e muitos se deixarão seduzir, porque não adoraram o verdadeiro Cristo, que vivia entre eles. Chegou o tempo; o sol está escurecendo; só a fé sobreviverá.
21- Eis o tempo; abre-se o abismo. Eis o rei dos reis das trevas. Eis a Besta com os seus súditos, dizendo-se o salvador do mundo. Irá elevar-se com soberba, pelos ares, para subir até o Céu; será precipitado pelo sopro de São Miguel Arcanjo. Cairá, e a Terra, que há três dias encontrava-se em contínuas evoluções, abrirá o seu seio, cheio de fogo, e ele será precipitado, para sempre, com todos os seus, nos abismos eternos do Inferno.
Então, a água e o fogo purificarão a Terra e consumirão todas as obras do orgulho dos homens, e tudo será renovado – Deus será servido e glorificado.”
Deus nos guarde
DE:http://reporterdecristo.com/

quarta-feira, 16 de fevereiro de 2011

AL CIELO POR MARIA

   
    Narrando el Profeta la salida del pueblo hebreo de Egipto, dice que una nube lo guiaba de día y una columna de fuego lo iluminaba de noche. Bien aplica San Bernardo a María la propiedad de aquella nube y de aquella columna, pues observa que, a la manera de las nubes nos defienden de los vivos rayos del sol, María nos protege de la justa ira celeste y de las llamas de la concupiscencia, y así como la columna de fuego alumbraba el camino a los hebreos, María ilumina al mundo con los rayos de su Misericordia y largueza de sus beneficios.
¡Oh, cuán triste sería nuestra suerte sin esta Nube y esta Columna Admirables! María Santísima es Fuente de Vida y Verdad, y fundamento de toda esperanza de salud y bendiciones: “En Mí está la gracia del camino y de la verdad, en Mí toda esperanza de vida y virtud” (Eclo. 24).
      
Ella nos ayuda en la vida, en la muerte y hasta después de la muerte. Si tenemos en la vida un amigo sincero, dice la Escritura que hemos encontrado un tesoro; si éste nos presta ayuda en el momento de la muerte, más digno es de singular aprecio; y si con sus sufragios nos vale aún después de la muerte es todavía mucho más estimable. Ahora bien, María nos favorece en vida como Madre de Gracia, en la hora de la muerte, con defendernos de las insidias del demonio, y no nos abandona ni después de la muerte; pues que Ella misma introduce en el Cielo a sus devotos.


Es tan tierno el Corazón de María con sus hijos, dice el Santo Cura de Ars, que el ardor del afecto de todas las madres juntas es como un pedazo de hielo comparado con el Suyo.
      
María a la derecha de Jesús en el Cielo está íntimamente asociada a su Gloria y acción Todopoderosa, razón por la cual los Santos Padres no hacen el elogio de Jesús sin hacer el de su Augusta Madre, y la Iglesia invoca juntamente sus Nombres tanto en las definiciones de los Concilios, como en la celebración del Santo Sacrificio y administración de los Sacramentos.
          
Cada fiesta en honor de Jesús corresponde a otra de María; la de la Encarnación de Jesús, a la de la Concepción de María; la de la Presentación de Jesús, a la de la Presentación de María; la del bautismo de Jesús, a la de la Purificación de María; la de los dolores de Jesús, a la de los Dolores de María; la del Sagrado Corazón de Jesús, a la del Sagrado Corazón de María; la del Nombre de Jesús, a la del Nombre de María, y la de la Ascensión de Jesús, a la de la Asunción de María.
      
¡Nada tan inseparable como el recuerdo de Jesús del de María! Famosos Santuarios de todos los tiempos erigidos acá y allá manifiestan el amor y gratitud de los fieles colmados por Ella de singulares beneficios, la piedad de los cristianos está generalmente en relación con su devoción a María; y ésta devoción es como un signo inequívoco para conocer la moralidad y felicidad de los pueblos. Pero hay más: LA DEVOCIÓN A MARÍA, enseña San Efrén, ES EL GRAN SALVOCONDUCTO PARA EL CIELO. Bien defendido está quien se halla bajo su amorosa protección; y por el contrario, nadie más desdichado que el que se encuentra lejos de Ella; por esto las madres católicas, ansiosas de la felicidad de sus hijos, se apresuran a consagrarlos a María desde que nacen, y se empeñan en enseñarles a pronunciar su dulce Nombre apenas comienzan a balbucir algunas palabras.
       
Por esto, grandes y pequeños, ricos y pobres, sabios e ignorantes, se amparan bajo el Manto bendito de la Reina Soberana de cielos y tierra. Las almas piadosas se sienten movidas a invocarla con particular confianza, y no es de extrañar que hasta los criminales y personas más descreídas guarden, como precioso talismán, alguna insignia que represente su imagen venerada. Con razón el Dante cantaba alborozado:
“Sois, Señora tan Augusta y Excelsa que quien desea alguna gracia y a Ti no recurre, quiere en su anhelo volar sin alas. Tu bondad es tal que no socorres tan sólo al que pide favor, sino que con frecuencia, acudes anticipándote a toda petición. Grande es tu Misericordia, grande tu Piedad y magnificencia, y en Ti están personificadas todas las virtudes” (Dante II Paradisio Cant. XXXIII).
         
Pero parece que Dios se hubiera propuesto que su Santísima Madre fuera en el siglo XX más conocida, amada y reverenciada que nunca, así lo dejan comprender la definición del dogma de la Inmaculada Concepción por Pío IX y las repetidas exhortaciones de León XIII, al invocarla por medio del Rosario. Y parece también que María se empeñara en derramar al presente, más copiosas gracias y bendiciones; allí están por atestiguarlo el Santuario del Tepeyac, de Lourdes y el de Fourviers; el de la Virgen del Pilar y Montserrat, fuentes continuas de indecibles milagros; el de Loreto y el de Pompeya; el de María Auxiliadora y otros infinitos, que no hay pueblo que no le haya consagrado alguno y cuyos anales no registren nuevos y portentosos sucesos.
          
Como la devoción a María es la que influye más poderosamente sobre el corazón, y nada le estimula tanto como el conocimiento de las gracias de todo género que se obtienen por su medio, se han multiplicado los ejemplos de hechos prodigiosos, no los recusará la fe de los hijos de María, quienes bien saben que para Ella no hay imposibles.
        
P. Camilo Ortúzar, S.D.B.
 
DE:http://fetradicion.blogspot.com/